« La materialidad amerindia, entre relatos míticos y colecciones : una biografía de Konrad Theodor Preuss »

par Aura Lisette Reyes

Colciencias-Université Nationale de Colombie, ICANH


2018

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Reyes, Aura Lisette, 2018. « La materialidad amerindia, entre relatos míticos y colecciones : una biografía de Konrad Theodor Preuss » in Bérose - Encyclopédie internationale des histoires de l’anthropologie, Paris, IIAC-LAHIC, UMR 8177.

Publié dans le cadre du thème de recherche «Histoire de l’anthropologie colombienne» (Bérose), dirigé par Aura Lisette Reyes (Colciencias-Université Nationale de Colombie, ICANH).

Del trabajo en el museo a la investigación en América

Konrad Theodor Preuss nació el 2 de junio de 1869 en el seno de una familia evangélica en Preußisch Eylau en Ostpreussen, su padre, Theodor Preuss, falleció ese mismo año, razón por la cual quedó al cuidado de su madre, Johanna Kuprinski. Gran parte de su educación se llevó a cabo en la ciudad de Königsberg, los primeros años fueron en una escuela privada, luego ingresó al Realgymnasium y continuó en el Altstädtischen Gymnasium, en donde se interesó por el estudio de las lenguas antiguas. Sus estudios universitarios los llevó a cabo en la Universidad de Königsberg, asistiendo a seminarios de historia y geografía, allí presentó su investigación doctoral Die Begräbnisarten der Amerikaner und Nordostasiaten [1] (1894). Luego de su promoción, viajó a Berlín para profundizar en las áreas de geografía y Völkerkunde en la Friederich-Wilhelms-Universität, aprobando la prueba para Lehramt en la Höhere Schule en 1895 (Müller 2003).

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Imagen 1

Museum für Völkerkunde, 1905, Königgrätzer Straße. © Foto: Ethnologisches Museum der Staatlichen Museen zu Berlin – Preußischer Kulturbesitz.

Luego de terminar sus estudios, Preuss se vinculó en 1895 al Königliches Museum für Völkerkunde [2] como asistente científico. Era un momento en que el acervo estaba en pleno crecimiento [3] y su articulación con el museo le permitió profundizar su conocimiento sobre las áreas geográficas que había estudiado para su investigación doctoral, así como construir sus planteamientos sobre el papel y la función del mito en las sociedades amerindias. Inicialmente trabajó con las colecciones de África y Oceanía, en 1900 pasó a la sección de América con el cargo de director asistente (Riese 2001, Müller 2003). El trabajo en el museo lo acercó al estudio de los objetos y empezó a publicar sus primeros artículos sobre este tema, en donde resaltaba la importancia del análisis de este material para la etnología [4], la práctica de estos años también lo llevó a ver las limitaciones de estas fuentes, ¿qué tanto se podría inferir sobre quienes elaboraron estas piezas, cuando se desconocían los contextos de procedencia?

Se interesó por América desde sus estudios doctorales y cuando llegó al museo fue discípulo de Eduard Seler [5], quien animó su interés por los estudios mesoamericanos. Esta fue la oportunidad para buscar nuevos caminos metodológicos y fuentes para sus investigaciones, ya que inicialmente había privilegiado las crónicas, los relatos de viajeros y los objetos en sí mismos. Al trabajar sobre América se abrió la oportunidad para llevar a cabo una expedición al Gran Nayar en México entre 1905 a 1907.

Para aquel entonces los viajes eran costeados por el gobierno y por mecenas como Joseph-Florimond-Duque de Loubat, quien apoyó los estudios americanistas en EUA y en Alemania. El viaje a México cambió la mirada de Preuss respecto al lugar analítico de los datos etnográficos en comparación con los etnohistóricos y arqueológicos. A pesar que Seler le insistió en conformar colecciones arqueológicas, la normatividad mexicana era clara respecto y no permitía que esto fuera posible, así que Preuss dirigió toda su atención a la transcripción bilingüe de los relatos mitológicos en los idiomas nativos. Sus interpretaciones de los mitos y el papel que le otorgó a las fuentes etnográficas provocaron un distanciamiento de su maestro. (Jáuregui y Neurath 2003)

Al siguiente año de su retorno fue nombrado curador de la Sección de América bajo la dirección de Seler y empezó a sistematizar los datos recolectados en su expedición, producto de ello fueron varios artículos y conferencias publicados en revistas como Archiv für Religionswissenschaft, Globus – Illustrierte Zeitschrift für Länder- und Völkerkunde, Korrepondenz-Blatt der Deutschen Gesellschaft für Anthropologie, Ethnologie und Urgeschichte, Zeitschrift für Ethnologie, entre otras; así como el libro Die Nayarit-Expedition, Textaufnahmen und Beobachtungen unter Mexikanischen Indianern, Erster Band: Der Religion der Cora-Indianer [6] (1912).

Preuss hizo parte de una generación de americanistas que consideraba fundamental la experiencia en campo para llevar a cabo procesos analíticos e interpretativos sobre la materialidad, siguiendo los postulados de Bastian, el objeto era un medio para acceder a aspectos mentales de un pueblo. Por consiguiente, el sentido de lo material sólo se entendería a través de su comprensión en los contextos de producción y uso. Quería indagar por la forma como se estructuraba el pensamiento en otras culturas, de allí que centrara su interés por los mitos, entendidos como parte de la realidad humana, en donde se da una correlación entre la expresión lingüística y la expresión performativa (Petermann 2004). Justo antes de partir para su segunda expedición dejó en imprenta su obra Die geistige Kultur der Naturvölker [7] en donde resumiría varios postulados sobre este tema (1914).

Se interesó por los estudios sobre la religión y los mitos. Algunos investigadores han calificado su trabajo como parte de la teoría mágica y preanimista que seguía los trabajos de Robert Ranulph Marett, considerando que en estos autores tiene lugar un rechazo por la separación entre el pensamiento mágico, místico y racional, a partir de la cual se sustentaba la división entre los “primitivos-pueblos naturales / Naturvölker” y los “civilizados-pueblos culturales / Kulturvölker” (Petermann 2004: 632). Desde 1921 Preuss coordinó el coloquio de “Historia de la religión” junto con el Prof. Dr. Dietrich Westermann en la Berliner Universität; el conocimiento empírico que obtuvo en sus dos expediciones le permitió consolidar sus teorías sobre el pensamiento mítico desde una perspectiva comparada.

Cambio de mirada y su interés por Colombia

En 1912 Preuss envió una propuesta para llevar a cabo una expedición a Colombia al Minister der geistlichen und Unterrichtsangelegenheiten [8], Dr. August von Trott zu Solz. Llamó la atención sobre la necesidad de adquirir objetos de primera mano, dado que durante el siglo XIX se privilegió la compra a coleccionistas y los intercambios con otros museos, en donde no había una participación directa de una mirada “científica” en el proceso de colección. También mencionó los avances del norteamericano Marshall H. Saville, quien llevaba a cabo investigaciones en el Ecuador y probablemente ampliaría su horizonte a Colombia [9].

La región que seleccionó había adquirido cierto renombre en el contexto académico europeo a través de viajeros e investigadores como Édouard François André y Karl Theodor Stöpel. Se trataba del poblado de San Agustín y sus alrededores en el suroccidente colombiano. Ya circulaban fotografías y algunas copias de las estatuas provenientes de esta zona, así que la posibilidad de obtener una muestra más amplia, conociendo directamente el contexto en el cual se encontraban, era una propuesta atractiva para quienes aprobarían y financiarían la expedición.

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Imagen 2

Konrad Theodor Preuss (1869-1938). © Foto: Ethnologisches Museum der Staatlichen Museen zu Berlin – Preußischer Kulturbesitz.

Asimismo, al girar su interés hacia Suramérica, Preuss lograba distanciarse del campo en el cual trabajaba Seler, de forma que podría tener cierta libertad para continuar explorando el pensamiento mitológico en otros pueblos. Vale mencionar que la propuesta que presentó cubría estudios arqueológicos y etnográficos que iban más allá de San Agustín, y aunque allí partiría su investigación, esperaba viajar a otras regiones de Colombia e incluso al norte del Ecuador.

La Fundación Loubat aprobó el presupuesto para una expedición que duraría un año y medio y se llevaría a cabo entre 1913 y 1914 [10]. Preuss inició la preparación de su viaje con una amplia revisión bibliográfica sobre las publicaciones etnológicas y arqueológicas europeas y americanas, a sus manos llegaron los textos de los colombianos Liborio Zerda, Ezequiel Uricoechea, Carlos Cuervo Márquez, Ernesto Restrepo Tirado, Vicente Restrepo y el padre Rafael Celedón, entre otros [11].

Dado que era la primera vez que viajaba a Suramérica, recurrió a las experiencias de otros investigadores para conocer los mejores caminos, los costos de vida, la relación con las comunidades locales, etc. Por ello viajó hasta Giessen para entrevistarse con el geólogo y geógrafo Wilhelm Sievers, quien había estado en Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador; con él indagó especialmente sobre la Sierra Nevada de Santa Marta y las comunidades arhuacas, Sievers le sugirió sobre el tiempo propicio para llevar a cabo la expedición y la forma de transportar el cargamento en esta región [12].

Por otra parte, empezó las labores diplomáticas para presentar su viaje frente a las autoridades colombianas, así que dirigió cartas al ministro de relaciones exteriores, ministro de instrucción pública, el administrador de la aduana, el director del Museo Nacional y otros personajes o dependencias claves para lograr tener éxito en sus estudios.

La travesía entre montañas, valles, selvas y ríos

Al igual que muchos viajeros que cruzaban el Atlántico, Preuss tomó un barco desde el puerto de Amberes (Bélgica) hasta Barranquilla (Colombia). Su primera estancia era la ciudad de Bogotá en donde se encontraría con académicos y autoridades del gobierno, sin embargo para llegar allí tuvo que tomar un vapor por el río Magdalena en un trayecto que duró varios días. En este tiempo se familiarizó con los puertos y algunos poblados pequeños, en donde indagó por el tipo de mercancías que le podrían ser útiles para intercambiar durante sus viajes. Luego de otro trayecto en tren, arribó a la capital a finales de octubre de 1913 y no tardó en encontrarse con los directores del Museo Nacional y del Museo del Instituto de la Salle, en cuyos acervos había piezas etnográficas y arqueológicas, entre ellas, estatuas de San Agustín [13].

En medio de un gobierno conservador, los discursos sobre el pasado prehispánico surgieron como respuesta a la búsqueda de un tiempo glorioso, por un lado, las colecciones de orfebrería eran presentadas en exposiciones internacionales como muestra de la compleja manufactura en su elaboración, mientras que la estatuaria agustiniana hacía alarde de un pasado monumental de los antepasados que habitaron el territorio colombiano. Con la ampliación de las fronteras extractivas en los territorios nacionales, los colonos que llegaron a San Agustín se encontraron con la estatuaria y otros objetos arqueológicos.

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Proceso de carga y descarga de barcos a vapor, a orillas del Río Magdalena. Foto de Hermann Friedrich Birkigt. ©Biblioteca Nacional de Colombia.

Rafael Reyes (1849-1921) [14], quien había explorado la región en busca de quina, solicitó trasladar algunas estatuas hasta la capital para instalarlas en el Bosque Reyes, como parte de la Exposición Agrícola e Industrial del 20 de julio de 1907, lugar renombrado como Parque del Centenario en 1910 durante la conmemoración de la independencia (Cendales 2011). Preuss aprovechó la visita a la ciudad para hacer moldes de estas estatuas y de otras piezas que se encontraban en los museos mencionados.

También se entrevistó con diplomáticos, coleccionistas y especialistas. Inicialmente tuvo una buena relación con los académicos locales y fue invitado a una visita oficial al municipio de Facatativá, donde se habían reportado algunos hallazgos arqueológicos [15]. Posteriormente emprendió un corto viaje a la Hacienda Los Nogales en Ubaque (Cundinamarca), donde llevó a cabo su primera excavación arqueológica y retornó a la ciudad con una pequeña colección de cerámica [16].

Partió para su esperada expedición a San Agustín y contrató al joven Telésforo Gutiérrez, quien lo acompañó durante toda su travesía por el país y sin su ayuda seguramente no hubiese tenido éxito en más de una ocasión en que se vio en apuros. Al arribar al pueblo encontraron una población compuesta principalmente por colonos que venían de otras regiones, muchos de ellos llegaron animados décadas antes por el auge de la extracción de la quina y el caucho, empresa que decaía en la región desde 1912. Sin embargo, los campesinos conocían bien la zona y muchos se quedaron a vivir allí. (Clavijo y Tovar 1998, Meza y Cortés 2014)

Las investigaciones en los sitios de interés arqueológico se llevaron a cabo entre diciembre de 1913 y marzo de 1914, momento en que empezaba la temporada de lluvias y cualquier trabajo de excavación sería difícil por las condiciones climáticas. Preuss siguió la ruta de Agustín Codazzi, quien había estudiado y descrito las estatuas en 1857, hizo registros fotográficos de estas y en su recorrido pasó por la Parada, el Estrecho, el Jabón, la Estrella, el Tablón, Isnos, Alto de los Ídolos, Alto de las Piedras, La Vieja y Pitalito.

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Estatua femenina en la Quedraba del Tablón, San Agustín, 1913-1914. Imagen de dominio público ©Världskulturmuseet.

A diferencia de sus predecesores dio una gran relevancia a la fotografía [17], dado que consideraba que era un registro más cercano a la realidad que otros como el dibujo. La búsqueda de encontrar un medio de registro ideal, también lo llevó a realizar moldes de un número considerable de estatuas que alimentaron su colección. Al finalizar su estancia en esta región, envió al museo en Berlín un cargamento con fragmentos de cerámica, líticos, estatuas, rollos fotográficos y moldes.

Un sin sabor le quedó de los meses en San Agustín, no logró recopilar relatos mitológicos que dieran alguna explicación a los objetos y sitios arqueológicos que había registrado en esta zona. Leyó la interpretación de Codazzi, quien consideraba que la estatuaria podría estar relacionada con los andaquíes, pero había constatado con los pobladores locales que poco se conocía sobre ellos. No obstante, suponía que podría encontrar alguna conexión con los sistemas de pensamiento de quienes habitaban las orillas del río Orteguaza por el Caquetá, quienes a su vez habían huido del Caraparaná y “aún conservaban sus costumbres y danzas originarias” (Preuss [1921] 1994: 14).

Partió con Telésforo hacia el sur, en busca de los pueblos carijonas y uitotos [18], con la idea de llevar a cabo un trabajo similar al de su expedición al Gran Nayar, transcribir mitos de forma bilingüe durante dos meses y medio o incluso tres [19]. En su expedición a San Agustín había viajado constantemente buscando los sitios que ya habían sido referenciados por otros investigadores y por los pobladores locales, por esta razón, la idea de quedarse en un solo lugar, durante un par de meses, trabajando con un pueblo indígena le generó buen agrado y esperaba tener el tiempo suficiente para construir un corpus de relatos mitológicos importante.

En abril de 1914 ya se encontraban rumbo al Caquetá y se detuvieron en Altamira para recoger un importante instrumento para su viaje: un fonógrafo, con él grabarían en cilindros de cera los cantos y algunos relatos mitológicos que fuesen contados por los sabedores [20]. El trabajo de colección no se reducía a los objetos materiales, sino a otros registros que incluían el sonido, la imagen, la transcripción y la elaboración de moldes. Desde la perspectiva de Preuss, todos estos tendrían lugar tanto en el espacio museal como en el interpretativo, incluso, en el trabajo etnográfico, las fuentes orales tenían mayor relevancia que los objetos en sí mismos.

Para poder hacer realidad su proyecto, fue necesario ponerse en contacto con algunos colonos que conocían la región, habló con el comisario Bernardino Ramírez y con Leonardo Cabrera, quien había construido el pueblo de Niña María, en donde vivían uitotos que aún estaban relacionados con la producción cauchera. Cabrera lo presentó a la comunidad y rápidamente encontró una persona que podría trabajar como intérprete y conocía bien a los sabedores.

Preuss consideraba que en la investigación etnográfica era de prima importancia trabajar de la mano con intérpretes que conocieran con detalle las lenguas nativas, dado que los mitos deberían transcribirse en la lengua propia de cada pueblo. Aunque esto podría considerarse algo provechoso para los estudios, se convertía también en una exigencia que no siempre se cumpliría exitosamente.

En este caso, al llegar a Niña María y gracias a la intervención de Cabrera, logró establecerse rápidamente y empezar con su trabajo, que se constituía de: 1) realizar un censo de la población para identificar quiénes conformaban la comunidad y cuáles eran las redes parentales, 2) una vez encontraba un intérprete, elaborar vocabularios de las lenguas nativas, 3) iniciar un trabajo de reconstrucción de frases para desglosar la sintaxis de la lengua, 4) llevar a cabo la transcripción bilingüe de los relatos míticos, así como la grabación de algunos cantos y relatos. Así como la atención se dirigía a los relatos mitológicos, también buscó obtener información sobre las fiestas y actividades rituales que se llevaban a cabo durante el año.

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Uitotos danzando durante la fiesta Okima en Niña María, río Orteguaza, 28 de abril de 1914. Imagen de dominio público ©Världskulturmuseet.

Durante esas semanas, entabló una buena relación con algunos sabedores y recopiló cerca de 80 cantos y 24 relatos mitológicos [21]. Sin embargo, no todo le fue narrado y no obtuvo todos los objetos que quería para su colección; en Niña María, Rosendo se negó a contarle algunos relatos y cantos, asimismo, tampoco logró adquirir en este poblado un maguaré [22] y las tallas en madera que se usaban en las fiestas rituales (Preuss 1921).

Cuando buena parte de los habitantes del lugar partieron temporalmente para recolectar caucho, se enfrentó con un pueblo desolado en el que quedaron pocas personas. Motivado por la espera, decidió hacer cortas excursiones a dos poblados cercanos accesibles por vía fluvial, Puikuntí y Mekasarauá, en donde habitaban coreguajes y tamas. La ausencia de un intérprete le impidió colectar una buena cantidad de relatos o cantos, sin embargo logró adquirir a través del intercambio y compra un conjunto de objetos con los que alimentó la colección [23].

Según lo había previsto en su programa, Preuss tenía la idea de continuar su expedición hacia el norte de Ecuador, así que una vez finalizó sus investigaciones en el rio Orteguaza, hizo una corta parada en San Agustín para continuar camino a la Provincia de Esmeraldas en el país vecino. Luego de pasar varios meses con pocas noticias, se enteró que la revolución alfarista en Ecuador había llegado a un punto que hacía imposible cualquier investigación; ante tal situación decidió quedarse en el suroccidente colombiano entre Cauca y Nariño. Al poco tiempo llegaron las noticias de la gran guerra europea, era el 10 de agosto de 1914 y se encontraba en el municipio de Almaguer [24].

Este panorama tuvo consecuencias directas en la expedición, ya que redujo su acción a llevar a cabo algunas excursiones a poblados cercanos y adquirir algunos objetos para la colección que remitió a Cali. Apenas permaneció seis semanas y emprendió su vuelta a la Esperanza [25] con el ánimo de tener más noticias sobre la situación en Europa, recuperar su salud puesto que había adquirido malaria en su expedición al Orteguaza, y prepararse para su última investigación (Preuss 1921).

Se dirigió a la Sierra Nevada de Santa Marta y siguió las indicaciones de Sievers para llegar a la vertiente norte. Su interés por esta región estaba relacionado con la búsqueda de pueblos poco influenciados para continuar con sus estudios sobre el pensamiento mítico. El etnólogo sueco, Gustaf Bolinder, le anunció a Preuss que llevaba a cabo estudios etnográficos y arqueológicos en la Guajira y en la Sierra, aunque su presencia no se convertiría en una competencia para sus investigaciones porque se distanciaban en cuanto a sus intereses [26]. Algo que favoreció a Preuss, fue que Bolinder había concentrado sus estudios en la zona sur, en donde se encontraba con su esposa e hija en un poblado arhuaco (Bolinder 1925).

Para finales de 1914 era inminente que su estadía en Colombia se iba a prolongar por la guerra en Europa, así que propuso al museo no sólo estudiar los arhuacos, sino ampliar sus investigaciones etnográficas a los motilones en la Serranía del Perijá, aprovechando que recientemente los misioneros habían incursionado en esta región [27]. La respuesta que recibió no fue alentadora y sólo habría presupuesto para financiar el viaje por la vertiente norte de la Sierra, así que su travesía empezó en diciembre de 1914 y esperaba culminarla en abril de 1915.

Las primeras semanas no fueron fáciles, Preuss se encontró con pueblos en los que los extranjeros no eran bienvenidos, a lo que se aunó una barrera lingüística que difícilmente sobrepasó. En la sierra coexisten varios idiomas y se enfrentó con una diversidad que no esperaba. Asimismo, el avance de los colonos y misioneros no era el mismo al que había vivenciado en el suroccidente del país, así que las alianzas con personas externas a la comunidad no eran bienvenidas en todos los sitios y en algunas ocasiones, eran vistas con sospecha.

Junto con Telésforo viajaron por los poblados de San Miguel, Pueblo Viejo y Palomino. En el primer lugar sólo trabajó algunos días en la recolección de vocablos y visitó un sitio de gran importancia ritual, referenciado previamente por Brettes (1903) y Sievers (1887), se trataba de Takina. En Pueblo Viejo estuvo más tiempo e insistió en su trabajo lingüístico con poco éxito, por ello llegó a considerar que los arhuacos tenían un nivel bajo de inteligencia que se evidenciaba en la ausencia de tradiciones y relatos, así como en el uso constante de la mentira en las conversaciones [28].

Se enfrentó ante una situación que no había vivido previamente, en San Agustín y el río Orteguaza había logrado cierto éxito al interactuar con los locales, sin embargo, en la sierra se encontró con un distanciamiento de la gente en los poblados, además no contaba con buenos intérpretes que conocieran las diferentes lenguas locales. Sólo en Palomino, en donde permaneció dos meses y medio, logró entablar una relación con varios mamas [29] a través de Trinidad Noivita [30], y cambió su opinión sobre los arhuacos, llegando a transcribir cerca de cien cantos y treinta relatos, algunas de ellos grabadas con el fonógrafo [31].

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Mujeres cortando la hierba para los techos en Palomino, Sierra Nevada de Santa Marta, 1914. Imagen de dominio público ©Världskulturmuseet.

También en este último pueblo, logró ampliar el número de tomas fotográficas con escenas de la vida cotidiana y los pobladores del lugar, también adquirió varios objetos rituales y cotidianos que acrecentaron la colección de esta investigación. Una vez se acabaron los fondos de la expedición, se trasladó al poblado de la Esperanza, cerca Bogotá, y allí le llegaban las noticias de la guerra europea. Dedicó su tiempo a sintetizar la información recolectada y escribir las monografías sobre sus expediciones en la región de San Agustín, el río Orteguaza y la Sierra Nevada de Santa Marta. Vivió con un bajo perfil y permaneció en este sitio desde mayo de 1915 hasta agosto de 1919, cuando emprendió su retorno a Alemania.

El retorno de Preuss y la circulación de la información

Los años que siguieron a su vuelta a Berlín en octubre de 1919 no fueron sencillos, por un lado el museo reorganizaba las colecciones y decidió tener una parte expuesta y otra en depósitos a disposición de los investigadores; asimismo, ya no habría apoyo para llevar a cabo otras expediciones como las que realizó a México y Colombia. Por otro, la Primera Guerra Mundial no sólo prolongó el retorno de Preuss, sino también el envío de las colecciones, de forma que el último cargamento llegó en 1922.

Arribaron cerca de 68 cajas con objetos arqueológicos y etnográficos de las distintas regiones que visitó entre finales de 1913 a 1915, las estrategias de adquisición fueron múltiples: donaciones, compras y excavaciones; se suman las moldes, las grabaciones de cantos y relatos, así como los rollos fotográficos con tomas de sitios, paisajes, poblados y personas [32]. Es un amplio acervo tejido a través de las relaciones que estableció Preuss con los habitantes de cada lugar, en muchas ocasiones se presentaron tensiones en el proceso de colección [33], como el caso del maguaré que no obtuvo o la forma como llegaron a sus manos dos máscaras de madera rituales [34].

En este último caso, ya investigadores como Brettes y Sievers habían registrado la importancia de estos objetos en las fiestas y bailes rituales, cuando Preuss arribó a la Sierra logró comprar dos máscaras, dado que se existía un enfrentamiento entre las autoridades de dos poblados, y estas pasaron a manos de Damenaco Vacuna, quien no era un mama y las vendió al investigador (Preuss 1926).

El 11 de abril de 1923 se abrió al público la exposición Die Statuen von San Agustín am oberen Magdalena in Kolumbien [35] en el Kunstgewerbemuseum en Berlín. Fue seleccionado un conjunto de moldes, fotografías y estatuas, y se presentaron los resultados de la investigación llevada a cabo en la región de San Agustín. En medio de la renovación del guion del museo, un par de años después, Preuss daba un giro a la interpretación sobre el papel de los objetos en la investigación etnológica, proponiendo que estos hablaban sobre la vida social y la cultura, y además, se encontraban relacionados con las ideas mágicas, y con las creencias en los espíritus y en el alma (1926), en esta medida el objeto sólo se podría comprender en su relación con los sistemas de pensamiento de los pueblos. Como trabajador de museo no podría alejarse del todo de la conformación de colecciones para acrecentar el acervo en Berlín. Aunque buscó comprenderla en su lugar social, es decir, indagar por el significado que le era otorgado en los propios contextos de producción. Siguiendo los postulados de Bastian, el objeto era parte de la expresión mental de los pueblos. Llamó la atención a los etnólogos de su época para estudiar las “creaciones artísticas” de estos pueblos para comprender el carácter de los mismos (Preuss 1897).

Lo anterior se vio reflejado en la rápida publicación de los resultados de sus investigaciones en los libros: Religion und Mythologie der Uitoto, Textaufnahmen und Beobachtungen bei einem Indianerstamm in Kolumbien, Südamerika, Band 1: Einführung und Texte, erste Hälfte (1921), Religion und Mythologie der Uitoto, Textaufnahmen und Beobachtungen bei einem Indianerstamm in Kolumbien, Südamerika, Band 2: Texte, zweite Hälfte, und Wörterbuch (1923) [36], Forschungsreise zu den Kágaba, Beobachtungen, Textaufnahmen und sprachliche Studien bei einem Indianerstamme in Kolumbien, Südamerika (1926) [37] y Kunst: Ausgrabungen im Quellgebiet des Magdalena in Kolumbien und ihre Ausstrahlungen in Amerika (1929) [38].

Las colecciones fotográficas y las copias de las estatuas realizadas a partir de los moldes ingresaron en el mercado museal europeo, aunque las compras e intercambios fueron pocos, en un tiempo de entreguerras en el que la situación no era favorable para la ampliación de los acervos a partir de expediciones (Reyes 2016). Gracias a estas redes, una parte considerable de las copias fotográficas reposa en Gotemburgo, dado que la casa de Preuss fue bombardeada durante la Segunda Guerra y se perdieron los rollos originales, así como gran parte de su archivo personal, de este sólo se conservaron algunos diarios de campo y cuadernos con transcripciones en Berlín.

Para 1912 era miembro corresponsal de la Société des Américanistes de Paris y a partir de 1930 fue nombrado miembro honorario, también sumó su participación a otras sociedades como la Koninklijke Nederlandse Akademie van Wetenschappen en 1928, la Anthropological Society of Washington en 1929, la Königliche Akademie der Wissenschaften de Amsterdam, la Academia de Historia de Quito y la Sociedad Colombiana de Estudios Arqueológicos y Etnográficos.

Con el ascenso de Hitler al poder y los cambios que esto conllevó en las universidades y museos, Preuss dejó su cargo en el museo en 1934, aunque venía participando en la Berliner Gesellschaft für Anthropologie, Ethnologie und Urgeschichte (BGAEU) desde 1931 y era miembro del partido nazi desde 1933. La publicación de su libro Lehrbuch der Völkerkunde [39] (1937) fue objeto de una álgida discusión en el mundo académico, dado que allí se encontraba un capítulo de Leonard Adam, quien tenía ascendencia judía, así como textos de corte funcionalista de Richard Thurnwald y Wilhelm Mühlmann. El debate fue impulsado por Walter Krickeberg, quien publicó una reseña en la Zeitschrift für Ethnologie criticando el documento por la inclusión de un artículo escrito por un “no ario”, así como otros en los que se seguían los postulados holistas que estaban siendo fortalecidos por los trabajos de Franz Boas y Bronislaw Malinowski, en EUA y Gran Bretaña, protagonistas de corrientes teóricas (el funcionalismo de Malinowski, el particularismo histórico de Boas) que no eran bienvenidas en el campo académico germano (Jáuregi y Neurath 1998). Cuando falleció en 1938, estaba esperando posesionarse como director de la BGAEU.

Hizo parte de la generación de etnólogos que criticó el uso de cuestionarios y encuestas como medios de análisis social, la cual fue una estrategia metodológica impulsada a finales del siglo XIX y usada por viajeros como Brettes. Consideró que el estudio sobre el pensamiento sólo se podría realizar desde las estructuras propias de organización del mundo usadas por los pueblos amerindios, en este caso, los relatos mitológicos; de allí que dedicara buena parte de sus expediciones a las transcripciones de los mismos en las lenguas nativas y su respectiva traducción al alemán. Realizó vocabularios, listas de campos semánticos, expresiones lingüísticas y finalmente llegó a los relatos mitológicos; la expresión lingüística, para Preuss, era un elemento clave para comprender la estructura mental de las gentes.

En su correspondencia y publicaciones, se evidencia un conflicto en torno a la percepción de los uitotos y kágabas, lo cual viene de las teorías imperantes en el contexto germano sobre los pueblos «naturales» y los pueblos «culturales», en donde se comprendía que los primeros eran sociedades sin historia, en cierta medida aislados o ajenos al cambio cultural. Al intentar comprender sus sistemas de pensamiento, pretendió encontrar pueblos que no estuviesen influenciados por los “pueblos culturales” o sociedades complejas, sin embargo, se enfrentó con cambios culturales que no logró explicar del todo y contradecían sus preconceptos.

Preuss estableció que estos pueblos también tienen historia, contaba a través de los sabedores, elaboró dinastías de mamas, buscó desentrañar la lógica mítica que explicaba quiénes son los antepasados, reconstruyó los movimientos de las gentes en la región, el crecimiento de los poblados, algunos conflictos, etc. Sin embargo, se lamentó por los cambios culturales y la pérdida que esto conllevaría en términos culturales, de allí que mantuviera una visión romántica sobre estos pueblos.

Su obra no tuvo mayor difusión en el campo alemán posteriormente, producto del distanciamiento que tuvo con Seler, los conflictos académicos con el americanista Walter Krickeberg y las omisiones de sus trabajos por parte de Paul Kirchhoff (Jáuregi y Neurath 1998). En Colombia, su publicación sobre San Agustín fue reeditada en varias ocasiones, desde su traducción en los años treinta, lo que llevó a que sea considerada un documento de referencia en los estudios arqueológicos de esta región. Por otra parte, la tardía traducción en los años noventa de sus libros sobre sus investigaciones en la Sierra Nevada y el río Orteguaza fueron un gran aporte para los estudios mitológicos de las comunidades indígenas de estos dos lugares en el contexto colombiano [40].

Bibliografía

Bastian, Adolf, 1872. Koenigliche Museen, Ethnographische Sammlung, Berlin, Gebr. Unger.

Bolinder, Dr. Gustaf, 1925. Die Indianer der tropischen Schneegebirge, Forschungen im nördlischten Südamerika, Stuttgart, Streckter und Schröder.

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Brettes, Joseph de, 1903. “Les indiens Arouaques-Kaggabas”, en, Bulletins et Mémoires de la Société d’anthropologie de Paris, V Série, Tome 4, 1903, 318-357.

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http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/12.138/4135 (24.10.2014)

Clavijo, Hernán y Bernardo Tovar, 1998. “Bonanzas, de tiempo en tiempo”, en, Colombia, país de regiones, Tomo 3, Santafé de Bogotá: Centro de Investigación y Educación Popular:

http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/geografia/region3/inicio.htm (14.05.2016).

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Documentos de archivo

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Preuss, Buch I. NKTP-IAI

Archivo del Ethnologisches Museum Berlin (Alemania)

Carta de Preuss a Herr Minister der geistlichen und Unterrichtsangelegenheiten Dr. Dr. von Trott zu Solz, Berlín, 26 de noviembre de 1912, AEMB: 1867/12

Carta del Minister der geistlichen und Unterrichts-Angelegenheiten. Berlin, 8 de abril de 1913. AEMB: 739/13

Informe de Preuss a Seler. Berlin. 19 de agosto de 1913. AEMB: 1114/13

Carta de Preuss a Dr. Bode, Herrn Generaldirektor der Königl. Museum, San Agustín, 28 de diciembre de 1913. AEMB: 351/14

Informe de Preuss a Herr Professor Seler, San Agustín, 31 de enero de 1914, AEMB: 591/14

Carta de Preuss. San Agustín, 20 de marzo de 1914. AEMB: 877/14

Carta de Preuss a Seler. La Niña, 2 de junio de 1914. AEMB: 1284/14

Carta de Preuss a Dr. Max Schmidt. San Sebastian, 6 de agosto de 1914. AEMB: 1422/14

Carta de Preuss a Seler. Santa Marta, 22 de noviembre de 1914. AEMB: 1582/14

Carta de Preuss a Dr. W. von Bode. Palomino, 6 de febrero de 1915. AEMB: 328/15

Carta de Preuss a Dr. W. von Bode. Barranquilla, 7 de mayo de 1915. AEMB: 558/15

Archivo del Museo Nacional de Colombia. (Bogotá, Colombia)

Carta de R. Cortázar al Director del Museo Nacional, 3 de noviembre de 1913.




Notes

[1Los patrones de enterramiento de los americanos y asiáticos del norte.

[2Para 1859 existía una sala etnográfica en el Berliner Schloss (Bolz 2001) y poco tiempo después Adolf Bastian (1826-1905) propuso la creación de un museo dedicado a la etnología, caracterizado por un valor educativo a través de un análisis comparativo; para él, el objeto etnológico podría representar la mentalidad de los pueblos (Bastian 1872) y en esto subyacía la importancia de ampliar las colecciones para que el museo fuera una gran biblioteca en donde se reunieran los pueblos de todo el mundo. Las ideas de Bastian fueron bien recibidas en el espacio museal europeo, conceptos como los de Elementargedanken (ideas elementales), Völkergedanken (patrones únicos de pensamiento), Naturvölker (pueblos «naturales» o salvajes) y Kulturvölker (pueblos «culturales» o civilizados), fueron debatidos e incorporados en otros lugares. El Museo Real de Etnología fue fundado en 1873 e inaugurado en 1886 bajo los parámetros de Bastian, quien dedicó cerca de 25 años de su vida a viajar por el mundo con el objetivo de conformar redes con élites locales interesadas en los estudios etnológicos y arqueológicos, y, para adquirir colecciones de distintas regiones.

[3En el siglo XIX los museos pasaron de ser gabinetes de curiosidades a espacios en los que diferentes saberes especializados encontraron un lugar de representación. En el caso alemán, las colecciones reales contaban con piezas de diverso tipo procedentes de múltiples estrategias adquisitivas, de forma que se inició un proyecto de largo aliento para albergarlas en el corazón de la ciudad, en varios edificios que hacían gala de la magnificencia de aquello que conservaban; el museo era un centro para la cultura en medio del crecimiento del poder de la ciudad. Entre 1868 a 1907 hubo una emergencia de museos etnológicos, que coincidió con el entrenamiento de etnólogos con una mirada experta que difería de la de los científicos naturales, viajeros y agentes del gobierno (Penny 2008). El tiempo imperial fue propicio para la consolidación de varios museos de este tipo en el territorio prusiano y se encontraban en ciudades como Berlín, Dresden, Bremen, Frankfurt, Hamburg, Köln, Leipzig, Lübeck, München y Stuttgart (Künne 2011).

[4En esta línea se encuentran los artículos: “Künstlerische Darstellungen aus Kaiser-Wilhelms-Land” (Preuss 1897), “Über einige Ornamente vom Kaiserin-Augusta-Fluss in Deutsch Neu-Guinea” (Preuss 1898) y “Künstlerische Darstellungen aus dem deutsch-holländischen Grenzgebiet in Neu-Guinea” (Preuss 1899).

[5Al lado de su esposa Caecilie Seler-Sachs, fueron promotores del americanismo y los estudios mexicanos en Alemania. Eduard se vinculó en 1884 al museo y presentó su disertación doctoral sobre las lenguas mayas en 1887. Llevó a cabo seis viajes a distintas regiones mexicanas explorando sitios arqueológicos, aunque no realizó excavaciones porque estaban prohibidas por un decreto del gobierno mexicano, de forma que compró piezas a coleccionistas y las donó al museo en Berlín. Sin embargo, su experiencia en estos años le permitió hacer un vocabulario de náhuatl, léxicos y estudios del Popol Vuh, así como estudios etnohistóricos (Dolinski 2003).

[6La Expedición Nayarit, registros de texto y observaciones sobre los indígenas mexicanos, primer tomo: La religión de los indígenas Cora.

[7La cultura espiritual de los pueblos naturales.

[8Ministerio de asuntos eclesiásticos y enseñanza.

[9Carta de Preuss a Herr Minister der geistlichen und Unterrichtsangelegenheiten Dr. Dr. von Trott zu Solz, Berlín, 26 de noviembre de 1912, AEMB: 1867/12.

[10Cartas del Minister der geistlichen und Unterrichts-Angelegenheiten. Berlín, 8 de abril de 1913. AEMB: 739/13, 26 de noviembre de 1912. AEMB: 1867/12.

[11Preuss, Buch I. NKTP-IAI (NKTP-IAI : Nachlass Theodor Konrad Preuss, Ibero-Amerikanisches Institut).

[12Informe de Preuss a Seler. Berlín, 19 de agosto de 1913. AEMB: 1114/13.

[13Preuss, Buch I. NKTP-IAI.

[14Fue presidente de la república para el periodo de 1904-1909, en su juventud fundó con sus hermanos la empresa “Elías Reyes & Hermanos”, con quienes exploró el Amazonas y el Putumayo en busca de recursos naturales, especialmente la quina que para aquel entonces estaba en auge y se comercializaba fácilmente. En el momento en que la empresa dejó de ser rentable, Reyes inició su carrera militar y diplomática que lo llevó a la presidencia años después.

[15Carta de R. Cortázar al Director del Museo Nacional, 3 de noviembre de 1913. AMNC.

[16Carta de Preuss a Dr. Bode, Herrn Generaldirektor der Königl. Museum, San Agustín, 28 de diciembre de 1913. AEMB: 351/14.

[17El francés Jean Chaffanjon (1854-1913) tomó algunas fotografías de las estatuas a finales del siglo XIX.

[18En el articulo se utilizan las nominalizaciones usadas por Preuss.

[19Carta de Preuss. San Agustín, 20 de marzo de 1914. AEMB: 877/14.

[20A inicios del siglo XX se abrió el Berliner Phonogramm-Archiv y allí se recopilaron grabaciones de todo el mundo, entre 1905 a 1933 Erich Morizt von Hornbostel fue su director y publicó un manual de uso del fonógrafo dirigido a viajeros y misioneros (1904), este documento fue revisado por Preuss antes de viajar a Colombia.

[21Carta de Preuss a W. von Bode, Generaldirektor der Königl. Museen. Sucre, 21 de julio de 1914. AEMB: 1407/14.

[22El maguaré es un instrumento de percusión usado por varias comunidades amazónicas como medio de comunicación, su sonido puede ser escuchado a varios kilómetros a la redonda. Se construye a partir del tronco de un árbol y es tocado con mazos forrados en caucho, existe maguaré macho y hembra.

[23Ibíd., Carta de Preuss a Seler. La Niña, 2 de junio de 1914. AEMB: 1284/14.

[24Carta de Preuss a Seler. Santa Marta, 22 de noviembre de 1914. AEMB: 1582/14.

[25La Esperanza es una población pequeña cerca de Bogotá que funcionaba como sitio de descanso y balneario a inicios del siglo XX. Al ubicarse al lado de la estación de tren, las noticias llegaban fácilmente desde la ciudad. Preuss se hospedó en varias ocasiones y se quedó a vivir allí cuando finalizó su expedición en la Sierra Nevada hasta su retorno a Berlín, puesto que era más económico que Bogotá u otras ciudades.

[26Carta de Preuss a Dr. Max Schmidt. San Sebastian, 6 de agosto de 1914. AEMB: 1422/14.

[27Carta de Preuss a Seler. Santa Marta, 22 de noviembre de 1914. AEMB: 1582/14.

[28Carta de Preuss a Dr. W. von Bode. Palomino, 6 de febrero de 1915. AEMB: 328/15.

[29Los “mamas” son las autoridades tradicionales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta.

[30Noivita es un indígena particular para la época en ese lugar. Cuando era niño fue llevado por el padre Rafael Celedón a la ciudad de Santa Marta para recibir educación occidental en el seminario, de modo que aprendió a leer y escribir; años después retornó a la Sierra al pueblo de Palomino y fue intermediario de otros viajeros que estuvieron a finales del siglo XIX en esta región, como el Conde Joseph de Brettes y Wilhelm Sievers.

[31Carta de Preuss a Dr. W. von Bode. Barranquilla, 7 de mayo de 1915. AEMB: 558/15.

[32Actas: AEMB: 591/14. San Agustín, 31 de enero de 1914; 877/14. San Agustín, 20 de marzo de 1914. 1422/14. San Sebastián, 6 de agosto de 1914.

[33Casi un año y medio después de finalizar sus excavaciones en San Agustín, Vicente Olarte Camacho notificó a la Academia Colombiana de Historia sobre su preocupación respecto a la exportación de las estatuas y movilizó un debate en el que participó el Ministerio de Instrucción Pública. Sin embargo, el primer cargamento había llegado a Berlín un año antes de dicho debate. Es probable que este malestar de parte del sector académico local frente a las actividades del investigador alemán, influyera en el distanciamiento que tuvo en los años en que permaneció en Colombia al finalizar sus expediciones.

[34Kágaba es el nombre con el que Preuss designa a las comunidades de la vertiente norte de la Sierra, también llamados kogui. Vale mencionar, que en toda la sierra conviven cuatro pueblos indígenas: kágaba, ijka, kankuamo y wiwa; cada uno tiene su propia lengua y habita de forma mayoritaria en diferentes vertientes y poblados de la sierra.

[35Las estatuas de San Agustín en el alto Magdalena en Colombia.

[36Traducidos en Colombia al español en 1994 con el título Religión y mitología de los Uitotos, Primera y Segunda Parte.

[37Traducido en Colombia al español en 1993 con el título Visita a los indígenas Kágaba de la Sierra Nevada de Santa Marta, observaciones, recopilación de textos y estudios lingüísticos. Parte I y II.

[38Traducido en Colombia al español en 1931 con el título Arte monumental prehistórico: excavaciones hechas en el Alto Magdalena y San Agustín (Colombia), comparación arqueológica con las manifestaciones artísticas de las demás civilizaciones americanas. Es la única publicación que cuenta con varias reediciones realizadas en el mismo país.

[39Manual de etnología.

[40Hay múltiples aristas del trabajo de Preuss por investigar, los debates teóricos en torno a su percepción sobre el pensamiento mágico y la forma como sus estudios en Colombia impactaron esta teorización, sus actividades mientras que residió en el país cuando finalizó sus expediciones y de las cuáles poco se sabe, las relaciones que tuvo en este tiempo con locales y con la comunidad alemana. La recepción de los trabajos sobre Colombia en las discusiones etnológicas europeas, teniendo en cuenta que al lado de los libros fueron publicados artículos y participó en varios congresos de americanistas.